Aránzazu Román-San-Miguel (Universidad de Sevilla), coautora junto a Marta Sánchez-Hunt (Universidad de Cádiz) de la investigación, explica que a través de este trabajo han querido poner el foco en una realidad que, aunque forma parte del día a día del periodismo español, permanece en gran medida fuera de la mirada del espectador y del lector: el uso real de la inteligencia artificial en los procesos informativos y el nivel de transparencia con el que los medios comunican esa integración tecnológica a su audiencia.

Somos Aránzazu Román-San-Miguel (Universidad de Sevilla) y Marta Sánchez-Hunt (Universidad de Cádiz) y, a través de nuestra reciente investigación, hemos querido poner el foco en una realidad que, aunque está presente en el día a día del periodismo español, a menudo permanece oculta a los ojos del espectador y del lector.

En el artículo, que lleva por título “Inteligencia artificial en contenidos periodísticos: uso real y transparencia informativa en medios españoles”, publicado en la Revista Mediterránea de Comunicaciónanalizamos cómo dos de las principales televisiones del país (TVE1 y Telecinco) y los dos diarios generalistas más leídos (El País y El Mundo) integran la inteligencia artificial (IA) tanto en sus procesos de creación como en su agenda informativa.

Nuestra investigación se basó en una metodología cualitativa de análisis de contenido. Durante un mes, entre noviembre y diciembre de 2024, observamos minuciosamente los informativos del mediodía y analizamos decenas de artículos de prensa. Como elemento innovador, utilizamos la herramienta NotebookLM de Google como asistente de investigación para procesar los textos periodísticos, siempre bajo nuestra supervisión ética y verificación manual para garantizar la precisión de los datos.

La IA en televisión: una presencia constante pero invisible

Una de las primeras conclusiones a las que llegamos es que la IA ya es una herramienta operativa habitual. En televisión, detectamos su uso en once emisiones de TVE1 y en diez de Telecinco durante el periodo analizado. La hemos visto generar figuras de realidad aumentada en plató, como la recreación histórica de un escenario electoral de 1787 con Carlos Franganillo, o ilustrar noticias sobre redes sociales y tecnología con imágenes sintéticas. Incluso fuimos testigos de cómo se empleó para componer un villancico navideño.

Sin embargo, aquí reside el punto más crítico: esta utilización rara vez se comunica explícitamente al público. En Telecinco, por ejemplo, solo se mencionó de forma específica en una ocasión que se usaba IA para “mejorar los informativos”. En TVE1, el enfoque fue más funcional, usándola como apoyo visual sin realizar una labor pedagógica sobre su origen. Esta opacidad informativa plantea riesgos éticos significativos, ya que la audiencia tiene derecho a saber qué contenidos han sido generados de forma automatizada.

La prensa escrita habla de la IA, pero sin revelar su uso

En los diarios El País y El Mundo, el panorama es algo distinto, pero igualmente complejo. Analizamos 54 textos y descubrimos una narrativa dual sobre la tecnología. Por un lado, los medios abordan la IA con entusiasmo por sus aplicaciones creativas (música, arte, innovación); por otro, muestran una gran preocupación por los riesgos asociados, como el crimen cibernético, las estafas y las noticias falsas.

Curiosamente, mientras los periódicos dedican muchas páginas a debatir sobre el futuro y la ética de la IA, no encontramos menciones explícitas sobre su uso en la redacción de sus propios textos. Aunque es casi imposible detectar si un texto ha sido generado por una máquina, sí observamos imágenes e ilustraciones en reportajes y artículos de opinión que carecían de firma o atribución clara. Esto nos preocupa especialmente porque la fotografía en el periodismo siempre ha sido garante de que “eso ha estado allí”, y la falta de transparencia sobre el origen de las imágenes puede erosionar la credibilidad periodística.

Desafío ético

Nuestra investigación nos ha permitido concluir que existe una brecha de transparencia significativa. Los medios españoles están adoptando la IA para ganar competitividad y eficiencia, automatizando tareas rutinarias para que los periodistas puedan centrarse en análisis más profundos. No obstante, este avance tecnológico no está yendo acompañado de políticas editoriales claras de cara al público.

¿A qué conclusiones llegamos?

  1. La IA ya es estructural: ha dejado de ser un experimento para ser parte de la infraestructura de las redacciones, especialmente en la generación de vídeos, imágenes y gestión de datos.
  2. Falta de rendición de cuentas: la ausencia de etiquetas claras que identifiquen el contenido generado por IA genera una sensación de indefensión en el público y puede fomentar la desinformación.
  3. Necesidad de marcos éticos: es urgente que los medios españoles adopten códigos de conducta internos y sigan las recomendaciones de organismos como la UNESCO o la futura Ley de IA europea para garantizar un uso responsable.

En definitiva, consideramos que la inteligencia artificial representa una oportunidad de oro para revitalizar el sector, pero solo si se basa en la honestidad con la audiencia. La transparencia no es solo un requisito ético, sino un valor estratégico: en un mar de contenidos automatizados, la supervisión humana y la claridad sobre nuestros procesos son lo que mantendrá viva la confianza en el periodismo.

Fuente: Laboratorio de Periodismo