Un estudio de la consultora Sopra Steria cifra en torno a 417.000 millones de dólares el impacto económico de la desinformación en 2024 y sitúa el coste global anual cerca de los 500.000 millones desde 2019, lo que refleja la dimensión de un fenómeno que ha dejado de limitarse al ámbito informativo para afectar de forma directa a mercados, instituciones y comportamientos económicos en múltiples sectores.
El informe, titulado “The Global Economic Impact of Disinformation”, presenta una estimación integral basada en revisión de literatura, análisis de casos reales y modelización económica, con el objetivo de medir de forma agregada un fenómeno que actúa de manera transversal en distintos ámbitos.
Los resultados identifican tres grandes áreas de impacto. El ámbito financiero concentra la mayor parte de las pérdidas, con cifras que oscilan entre 353.500 y 456.400 millones de dólares, impulsadas por prácticas como las reseñas falsas, la manipulación de mercados, los fraudes basados en inteligencia artificial y la monetización de contenidos engañosos.
El impacto social alcanza hasta 19.900 millones de dólares, con efectos asociados a la salud pública, la salud mental, la polarización y la pérdida de confianza en las instituciones.
En el plano político, el coste se sitúa en torno a los 40.100 millones de dólares, incluyendo interferencias electorales, campañas de propaganda y el aumento del gasto en protección de procesos democráticos.
El análisis señala al sector financiero como uno de los más expuestos debido a su dependencia de la confianza y de la información veraz, lo que lo convierte en un objetivo especialmente sensible a campañas de manipulación capaces de alterar decisiones de consumo, inversión o crédito.
El informe también pone de relieve la diferencia entre los beneficios generados por la desinformación y los recursos destinados a combatirla, ya que mientras los actores que difunden contenidos engañosos pueden obtener ingresos de miles de millones de dólares, el presupuesto global dedicado a la verificación de información no supera los 100 millones.
Sopra Steria plantea la necesidad de incorporar la desinformación en las estrategias de gestión de riesgos de empresas e instituciones, equiparándola a otros riesgos estructurales que afectan al funcionamiento de la economía y a la estabilidad de los sistemas democráticos.
Fuente: Laboratorio de Periodismo



