El debate, moderado por María Lorente en la Reunión de Medio Año de la SIP, giró en torno a la necesidad de equilibrar la innovación y la eficiencia operativa con salvaguardas éticas y protocolos de transparencia.
Por Julieta Long
La inteligencia artificial ya está presente en las redacciones de todo el mundo y se ha integrado en los procesos periodísticos. Si bien es una herramienta que tiene múltiples beneficios, también es importante tener en cuenta cuáles son los riesgos a los que nos enfrentamos al usarla.
En el marco de la Reunión de Medio Año de la SIP, Franco Piccato (director ejecutivo de Chequeado), Juan Aurelio Arévalo (editor jefe de El Comercio de Perú) y Jazmín Acuña (cofundadora y directora editorial de El Surtidor) analizaron cómo esta tecnología está acelerando tensiones profundas en el modelo de negocio, la distribución de contenidos y la confianza de las audiencias.
El debate, moderado por María Lorente, giró en torno a la necesidad de equilibrar la innovación y la eficiencia operativa con salvaguardas éticas y protocolos de transparencia, subrayando que la supervisión humana sigue siendo el factor crítico para mitigar riesgos como los sesgos o la desinformación en el ecosistema informativo actual
El Comercio: 187 años de historia potenciados por la IA
Juan Aurelio Arévalo, director periodístico de El Comercio de Perú, describió al diario como «un viejo diario con ideas nuevas». El medio ha estructurado su avance a través del Media LAB, una unidad que nació con tres objetivos: capacitar a la redacción, generar herramientas de IA y establecer alianzas estratégicas, como la recientemente firmada con Perplexity.
Uno de los hitos más relevantes es la creación de Merlín, un chatbot que permite consultas sobre contenidos actuales publicados en el sitio web de El Comercio y que en su próxima versión buscará alimentarse de los 187 años de la hemeroteca del diario.
Arévalo destacó que estas herramientas han mejorado el tiempo de permanencia en las notas, un KPI esencial para medir el aprecio de la audiencia por las nuevas narrativas. No obstante, enfatizó que nada se publica sin supervisión humana y resaltó la importancia de la transparencia.
“El problema no es la tecnología, es cómo la utilizas. Hay que tener reglas claras y la transparencia es primordial. Debemos decirles a los lectores cuándo utilizamos la IA y cómo la usamos”, sostuvo.
El Surtidor: IA para el impacto y la identidad local
Desde Paraguay, Jazmín Acuña presentó la perspectiva de El Surtidor, un medio nativo digital que utiliza la IA para profundizar su periodismo visual y de impacto.
“La IA es una tecnología más, la usamos para optimizar procesos internos y para experimentar. Experimentamos teniendo en cuenta cómo estas herramientas le pueden servir a nuestras audiencias”, comentó Acuña.
Entre los proyectos destacados, la periodista mencionó “Eva”, un chatbot que permite una narrativa íntima al conversar con una mujer privada de libertad, ofreciendo al lector una nueva forma de relacionarse con los contenidos.
Para Acuña, el valor de la IA no está en competir por volumen, sino en cristalizar el impacto: «nuestro valor no se mide por el alcance o el engagement, sino por los cambios concretos que facilitamos. El impacto de nuestro periodismo es la medida del éxito».
Ante la caída del tráfico por los buscadores tradicionales, el medio apuesta por la conexión directa y formatos como el «periodismo en vivo».
Chequeado: la lucha por la confianza en la era del ruido
Franco Piccato, director ejecutivo de Chequeado, aportó una mirada crítica sobre la confianza y la desinformación. Aunque la organización usa IA desde 2015, Piccato advirtió que la IA generativa agrega un «ruido» sin precedentes, con deepfakes y chatbots que pueden actuar como instrumentos de desinformación.
La postura de Chequeado es el uso de la IA como un «copiloto» para el periodista, manteniendo siempre el control humano último sobre lo publicado. Piccato subrayó la importancia de la transparencia y el etiquetado; su política establece que cualquier contenido generado significativamente con asistencia de IA debe llevar una leyenda que lo aclare.
“Ojala la ola de inteligencia artificial nos permita replantear el vínculo que tenemos con las audiencias y que pasemos de los “clicks” a las métricas de impacto. El periodismo sirve cuando sirve a sus comunidades, allí está la clave. Nuestra gran oportunidad es reinventar ese vínculo para permitirle a las personas tomar decisiones informadas. Si lo logramos, la tecnología será algo secundario”, concluyó.



