La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa), institución que nuclea a 200 diarios, periódicos, revistas y medios digitales de todo el país, entregó anoche su Gran Premio de Honor Adepa 2018 a las periodistas Magdalena Ruiz Guiñazú y Norma Morandini.

Ante un centenar de directivos de medios de todo el país e invitados especiales, Adepa destacó la trayectoria profesional y los valiosos aportes a la libertad de expresión por parte de Ruiz Guiñazú y Morandini. Las estatuillas fueron entregadas por el presidente de Adepa, Daniel Dessein, y el titular de la Comisión de Libertad de Prensa, Martín Etchevers.

Entre los asistentes se encontraban representantes de medios de todo el país, el presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Gustavo Mohme; la presidenta del ENACOM, Silvana Giúdici; el presidente de AEDBA, Alberto Gowland Mitre; el presidente de ADIRA, Nahuel Caputto; el presidente de la Academia Nacional de Periodismo, Hermenegildo Sábat; el secretario de Medios de la Provincia de Buenos Aires, Mariano Mohadeb; y la periodista de TodoNoticias Lorena Maciel.

Tras la premiación, las periodistas distinguidas por Adepa mantuvieron un diálogo junto a Carlos Jornet, presidente de la Comisión de Transformación e Innovación Multimedia de la entidad, quien hizo un reconocimiento a ambas por la defensa de los derechos humanos tanto en su desempeño profesional como en su vida pública. “Lo paradójico es que ambas fueron atacadas por quiénes se dicen defensores de los derechos humanos”, dijo Jornet.

“Tenemos varias grietas en la sociedad que ojalá podamos suturar”, señaló Ruiz Guiñazú en la charla. “De todos modos, creo que si nos remontamos a los comienzos de la democracia, hay algo que no va a repetirse nunca y que se relaciona con el título del informe de la CONADEP: Nunca Más. Sabemos que no vamos a permitir que se repitan situaciones como las que vivimos”, enfatizó. Ruiz Guiñazú fue integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, entidad encargada de recibir y recopilar las denuncias de desaparición de personas entre 1976 y 1983.​

Morandini, por su parte, fue autocrítica con su formación académica en los 70. Contó que mientras estudiaba en la universidad y se formaba para “la revolución”, veía a la prensa como un valor burgués. «Sin embargo, las revoluciones sociales terminaron en pesadillas totalitarias», subrayó y agregó que «el ejercicio de la libertad es que uno se apropie de la libertad. Decir lo que uno piensa no puede ser un acto de coraje sino de honestidad».

Con respecto a los comienzos en la actividad periodística, las periodistas galardonadas por Adepa remarcaron lo difícil que fue para ambas en un universo profesional dominado por los hombres. En el caso de Ruiz Guiñazú, sus padres no le permitían dedicarse al periodismo, y mucho menos cuando se enteraron que quería dedicarse a los casos policiales. “Finalmente pude hacerlo en una revista de la Acción Católica, a los 17 años. Ahí me autorizaron mis padres”, rememoró. “Mis primeras tareas fueron atender el teléfono, limpiar la oficina y elegir las fotos de la sección Moda”, acotó. Con el tiempo, Ruiz Guiñazú se destacó como conductora de radio y televisión, recordada por su ciclo “Magdalena Tempranísimo”, que se emitió durante décadas por radio Continental y Radio Mitre. “No es fácil para las mujeres llegar a tener roles de conducción, lo veo más como un tema de circunstancias de la vida, si se tienen o no posibilidades para tener tiempo para llevar adelante una carrera”, reflexionó.

“Me hace feliz ver la cantidad de mujeres en las redacciones”, dijo Morandini. Sin embargo para ella no fue fácil en sus comienzos, cuando tenía que firmar con seudónimo o con sus iniciales. “Me formé en las calles haciendo periodismo, y cuando tuve que exiliarme tras el golpe del 76, pude trabajar en los medios españoles que nacieron al calor de la democracia recuperada en ese país, y que además afirmaban sus valores democráticos”, destacó. Morandini trabajó en la revista española Cambio 16, en el diario portugués Correo Catalán, y en la agencia Pyresa de España, entre otros medios. Con el retorno a la democracia en Argentina, regresó al país y comenzó a publicar columnas de análisis y opinión en el diario Clarín.

En otro momento de la charla Jornet preguntó a las periodistas qué sensaciones tuvieron cuando recibieron críticas o “escraches” por parte de sectores vinculados a los derechos humanos durante el kirchnerismo. Ruiz Guiñazú recordó con tristeza los hechos en los cuales se pusieron fotos con su rostro y de otros colegas, para que los escupan, incluyendo chicos, o cuando a instancias de las Madres de Plaza de Mayo, se le hizo un “juicio popular” en Plaza de Mayo en 2010. “Por suerte hay un archivo de 1984 en el cual Hebe de Bonafini me agradece públicamente por haber sido una de las pocas periodistas que habló de las Madres en plena dictadura, cuando hacían la ronda en la pirámide”, respondió.

Para Morandini esas acciones y críticas, además de injustas, fueron muy dolorosas para quienes como ella padeció la dictadura, con la desaparición de sus dos hermanos y el exilio. “Mi sensación –señaló- es que se apropiaron de los derechos humanos porque tienen culpa de no haber podido evitar lo que nos pasó”. Durante esos años, Morandini ocupó cargos legislativos en el Congreso de la Nación, fue diputada y senadora por la provincia de Córdoba, y actualmente dirige el Observatorio de Derechos Humanos del Senado de la Nación. Desde sus roles legislativos denunció los atropellos a la libertad de expresión y fue una ferviente defensora de los medios y los periodistas. “La libre expresión no es un regalo de los gobernantes, es un derecho universal protegido por nuestra constitución. No es un privilegio, sino una obligación para viabilizar el derecho de la sociedad a ser informada”, acotó.

La conversación de Ruiz Guiñazú y Morandini con Jornet fue precedida por un mensaje del presidente de la SIP, Gustavo Mohme, quien está en Buenos Aires para promocionar la próxima asamblea de la entidad regional, que se realizará en octubre en la ciudad de Salta. Mohme hizo un reconocimiento de los avances que tuvo la Argentina en materia de libertad de expresión en los últimos años, a pesar de las actuales turbulencias económicas. “Argentina es más grande que sus problemas”, sentenció.

El presidente de la SIP destacó el proceso similar que se está dando en Ecuador, tras la elección que derivó en la presidencia de Lenín Moreno. “El contraste es lo que sucede en Nicaragua, donde las libertades se han deteriorado en el último tiempo, y el proceso venezolano, que lleva varios años con ataques a la prensa por parte del gobierno de Maduro, y que sigue generando lamentables noticias, como el reciente cierre de diez medios independientes”, señaló.