El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y la concentración de poder en manos de grandes compañías tecnológicas han llevado a periodistas de investigación de cerca de 50 países a definir una hoja de ruta centrada en la rendición de cuentas, el análisis de los algoritmos y el impacto social de estas tecnologías, tras un encuentro internacional impulsado por el Global Investigative Journalism Network que identifica los principales desafíos y prioridades informativas del sector.

El avance de la inteligencia artificial y la creciente concentración de poder económico y político en manos de grandes compañías tecnológicas han llevado a periodistas de investigación de distintos países a identificar nuevas prioridades informativas centradas en la rendición de cuentas, el control de los algoritmos y el impacto social de estas tecnologías, tras un encuentro internacional celebrado a finales de 2025 que reunió a un centenar de profesionales del sector procedentes de cerca de 50 países y que ha servido de base para elaborar una hoja de ruta común sobre cómo abordar la cobertura de la tecnología y la IA desde el periodismo.

El informe elaborado por el Global Investigative Journalism Network (GIJN) plantea que el análisis de la inteligencia artificial debe centrarse en el concepto de poder, entendido como la capacidad de influencia de las grandes plataformas tecnológicas en ámbitos económicos, políticos y sociales, y no únicamente como un desarrollo técnico. Esta aproximación responde a la constatación de que el peso de estas compañías ha alcanzado dimensiones inéditas, reflejadas tanto en su valoración económica como en su capacidad de influencia institucional, con ejemplos como el crecimiento de Nvidia hasta superar los 5 billones de dólares de capitalización en 2025 o el aumento del número de representantes del sector tecnológico en Bruselas por encima del de los eurodiputados.

Las conclusiones del encuentro apuntan a una doble dimensión en el trabajo periodístico relacionada con la tecnología: por un lado, la inteligencia artificial se convierte en un objeto prioritario de investigación por su impacto en áreas como la política, la justicia o la salud; por otro, estas mismas herramientas pasan a formar parte del trabajo cotidiano de los periodistas, que pueden utilizarlas para analizar grandes volúmenes de datos, identificar patrones y detectar posibles abusos de poder que resultarían difíciles de observar mediante métodos tradicionales.

Entre las principales líneas de investigación identificadas se encuentran la responsabilidad en el uso de algoritmos tanto por parte de administraciones públicas como de empresas privadas, la vigilancia gubernamental, la desinformación y la represión digital, así como el análisis de toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde la recopilación de datos hasta las condiciones laborales vinculadas a su desarrollo y el impacto ambiental de las infraestructuras tecnológicas. El documento también subraya la necesidad de prestar atención a los efectos de estas tecnologías sobre colectivos vulnerables y sobre el mercado laboral.

Principales obstáculos que afronta el periodismo de investigación en este ámbito

El informe recoge además los principales obstáculos que afronta el periodismo de investigación en este ámbito, entre ellos la falta de transparencia de los sistemas de inteligencia artificial, la velocidad de evolución tecnológica, la desigualdad en el acceso a herramientas y conocimientos —especialmente en países del sur global— y los riesgos legales derivados de investigar a grandes corporaciones con importantes recursos. A estos factores se añaden las amenazas digitales dirigidas contra periodistas y la dependencia de muchas redacciones respecto a plataformas tecnológicas para la distribución de sus contenidos.

Como respuesta, los participantes proponen el desarrollo de metodologías comunes para investigar la inteligencia artificial, la creación de estándares éticos compartidos para el uso de estas herramientas en las redacciones y el refuerzo de la formación técnica de los periodistas. También se plantea la necesidad de impulsar colaboraciones entre medios, universidades y expertos en tecnología, así como consolidar espacios de intercambio de conocimientos y recursos que permitan mejorar la capacidad de análisis del periodismo frente al poder tecnológico.

Fuente: Laboratorio de Periodismo