Las audiencias muestran una mayor aceptación del uso de la inteligencia artificial por parte de los medios cuando esta tecnología se aplica a mejorar la recomendación de contenidos, facilitar el descubrimiento y reforzar la calidad de la experiencia de consumo, según un estudio de Hub Entertainment Research que analiza cómo perciben los usuarios las distintas aplicaciones de la IA y qué expectativas condicionan su valoración y su grado de confianza en los entornos mediáticos.

Las audiencias muestran una mayor aceptación del uso de inteligencia artificial por parte de los medios cuando esta tecnología se aplica a reducir la fricción en el descubrimiento de contenidos, afinar las recomendaciones y mejorar la calidad de la experiencia de visionado, según un estudio de Hub Entertainment Research basado en una encuesta a 2.500 consumidores realizada en noviembre de 2025 en Estados Unidos. El informe señala que la percepción positiva de la IA está estrechamente vinculada a su utilidad práctica y a la claridad con la que aporta mejoras reconocibles para el usuario, mientras que genera mayores reticencias en aplicaciones menos tangibles o más experimentales.

Los resultados indican que el principal foco de interés del público se concentra en usos directamente relacionados con la recomendación de contenidos y la navegación. Más de un tercio de los encuestados sitúa la mejora de las recomendaciones como el ámbito que más les entusiasma, seguida por avances en la calidad de producción y herramientas que ayudan a decidir qué ver a continuación, ambas con un apoyo cercano al 30%. La personalización del contenido también figura entre los usos mejor valorados, mientras que aplicaciones como la aparición de personajes generados por IA dentro de los contenidos o las experiencias plenamente interactivas despiertan un interés significativamente menor .

Esta jerarquía de expectativas se refleja en las decisiones de inversión de la industria. El estudio documenta un aumento de la experimentación con IA en los flujos de producción, especialmente en tareas como la edición o los efectos visuales, donde las ganancias de eficiencia no siempre son visibles para la audiencia.

En paralelo, la asistencia a conferencias especializadas en inteligencia artificial se ha más que duplicado en dos años, un crecimiento que el informe vincula a la búsqueda de aplicaciones concretas con impacto real en la experiencia del usuario, siempre condicionadas a su aceptación por parte del público .

La adopción de herramientas de IA por parte de los consumidores sigue aumentando. El 73% de los encuestados afirma haber utilizado herramientas de IA generativa, frente al 57% del año anterior, y cerca del 75% asegura comprender cómo funciona esta tecnología. Casi el 90% considera que la inteligencia artificial tendrá un impacto importante en la vida cotidiana, aunque las opiniones sobre sus efectos a largo plazo siguen abiertas .

Pese a esta familiaridad creciente, persisten preocupaciones relevantes. Más del 60% de los participantes expresa inquietud por la dificultad para distinguir qué contenidos son reales, por el uso no autorizado de la imagen personal y por la pérdida de empleos, a lo que se suman temores relacionados con los derechos de autor. Estas reservas se mantienen incluso entre los usuarios que se declaran cómodos con la IA, lo que refuerza la importancia de la confianza y la autenticidad en su aplicación mediática .

El grado de aceptación varía también según quién utilice la tecnología y con qué finalidad. Alrededor del 40% de los encuestados se muestra completamente cómodo con el uso de IA por parte de personas para tareas personales, una proporción que desciende a cerca del 20% cuando se trata de influencers o empresas que la emplean con fines comerciales. El informe subraya que las audiencias aplican criterios más estrictos a los usos corporativos y esperan mayores niveles de responsabilidad y supervisión .

La transparencia aparece como una exigencia transversal. Casi el 90% de los encuestados considera que las empresas deben informar de forma explícita cuando la inteligencia artificial interviene en la creación de contenidos. Esta divulgación no se percibe como un elemento diferenciador, sino como una condición básica para la aceptación, junto a una definición clara del papel que desempeña la tecnología frente a la intervención humana.

El estudio concluye que el interés de las audiencias se concentra en aplicaciones de la inteligencia artificial que mejoran la recomendación, elevan la calidad de producción y simplifican el acceso a los contenidos, mientras que existe mayor cautela ante los usos que afectan a la autenticidad, la identidad o la confianza. Para los medios, el reto no reside tanto en el grado de sofisticación tecnológica como en alinear el uso de la IA con las prioridades explícitas de sus audiencias y en ofrecer beneficios claros, reconocibles y gestionados de forma responsable.

Fuente: Laboratorio de Periodismo