La periodista española Carmela Ríos, experta en nuevas narrativas, redes sociales y desinformación, fue la protagonista de una nueva charla virtual organizada por ADEPA, en la que presentó su libro Las redes sociales como fuente informativa. Estrategias para convertir información dispersa en historias con fundamento. El encuentro, moderado por Ana Tronfi, secretaria general de ADEPA, contó también con la participación de Ismael Nafría, quien contextualizó la obra dentro de su colección de guías prácticas.

Una guía práctica para un oficio en transformación

Nafría explicó que el libro de Ríos es el segundo título de la colección Informe Tendencia@s+, de su newsletter Tendenci@as. El primero fue un manual de SEO para medios, y hace pocos días publicó el tercero —de su propia autoría—, una guía para autopublicar libros.

«El libro de Carmela consigue algo para mí muy importante hoy en día: ayudarnos a introducir un poquito de orden en el caos que a veces suponen las redes sociales, y orden para poder hacer mejor información, que al final es nuestra obligación como profesionales», comentó Nafría.

Ríos, por su parte, explicó que el libro no responde a la voluntad de plasmar un texto literario, sino a la necesidad de sistematizar su propia forma de trabajar, construida desde que llegó a las redes sociales en 2009: «No soy una teórica del periodismo. Soy más bien una periodista apasionada. Me gusta mucho el periodismo en toda su faceta. Me gusta ser periodista y cronista del tiempo que me ha tocado vivir».

Navegar en el caos: el ejemplo del Papa Francisco

Para ilustrar los desafíos del periodismo actual en redes, Ríos tomó como ejemplo el día del fallecimiento del Papa Francisco. Contó que se enteró de la noticia por una alerta del diario Le Monde en su celular, y que a los pocos minutos las plataformas se llenaron de todo tipo de contenidos simultáneos: testimonios de personas que habían conocido al Papa, memes, videos y edits en TikTok de usuarios anónimos, cuentas con verificación azul difundiendo desinformación, e imágenes generadas con inteligencia artificial —como una fotografía del Papa con un abrigo plumífero que, dijo, «a fuerza de ser mostrada ha acabado por introducirse en el imaginario colectivo».

Ante ese escenario, la periodista planteó la pregunta que organiza su libro: «¿Cómo en un momento tan caótico o tan desordenado nos situamos nosotros como periodistas? Yo a esto le llamo navegar en el caos».

Los cinco rasgos del nuevo paradigma

Ríos identificó cinco características que definen el ecosistema informativo contemporáneo. En primer lugar, la multiplicidad de fuentes: vivimos en una época de multiplicidad de fuentes que obliga a racionalizar el menú de información. En segundo lugar, la convivencia natural entre información y desinformación, que ya no puede tratarse como un desafío puntual: «El abordaje honesto sería hablar de una desinformación endémica y generalizada».

El tercero es la irrupción de la inteligencia artificial, que aporta herramientas para el periodismo pero también la base sobre la que puede construirse «un mundo falso, con medios falsos, noticias falsas, personajes falsos». El cuarto es la figura del ciudadano apabullado que evita las noticias, tal como revelan los informes anuales del Instituto Reuters. Y el quinto es una nueva relación con la verdad, que se manifiesta en esa desinformación que se va amontonando en capas dentro de las plataformas.

Orden frente al algoritmo: el trabajo con listas

Uno de los ejes centrales de la exposición fue la importancia de construir una arquitectura de monitoreo propia, al margen de la lógica algorítmica. Carmela advirtió que el feed «para ti» de las redes sociales no responde solo a los intereses del usuario, sino también a criterios económicos: la red quiere mantener la atención apelando a las emociones. «En ese bamboleo emocional está el germen de la polarización», comentó.

Su propuesta concreta es trabajar con listas temáticas en X —y trasladar la misma mecánica a Instagram, TikTok o Bluesky—, que permiten seleccionar cuentas específicas para monitorear un tema sin depender del algoritmo. Como ejemplo de actualidad, mostró cómo armó listas de medios holandeses, científicos y organismos de salud para seguir el brote de hantavirus en el crucero que se dirigía a Canarias, y cómo complementó esa cobertura con una lista de corresponsales extranjeros en España.

«Tendríamos que intentar robarle el disfraz de algoritmo al algoritmo, para poder establecer una forma de consultar las redes que nos permita ver dentro de ellas lo que queramos», enfatizó la expositora.

Sobre el tiempo que demanda construir esta arquitectura, Ríos aclaró que puede hacerse en momentos muertos, desde el celular o la computadora, y que cuantas más listas se construyen, más sencillo resulta. Entre sus rutinas diarias mencionó abrir Google Trends cada mañana para monitorear tendencias de búsqueda globales. Ismael Nafría, por su parte, animó a quienes todavía no lo han hecho a comenzar por los temas que cubren habitualmente: «No hay nada mejor que poder comprobarlo en la práctica».

Verificación y defensa frente a los trolls

Durante el bloque de preguntas, Ríos abordó el proceso de verificación. Señaló que su sueño es que «los equipos de verificación internos de los medios sean innecesarios, no porque la desinformación vaya a desaparecer, sino porque cada periodista interiorice que verificar es parte esencial de su trabajo». Destacó como herramienta útil la Google Fact Check Explorer, una biblioteca global de verificaciones que permite buscar por tema, país e idioma.

También se refirió a la amenaza de los trolls y las «listas del odio»: listas creadas en X por usuarios hostiles para monitorear y acosar a periodistas, científicos o políticos. Su recomendación es revisar periódicamente en qué listas está incluida la propia cuenta y bloquear a los usuarios que integren ese tipo de listas, lo que automáticamente les impide volver a incluirla.

«Estamos escasos de este tipo de mecanismos de seguridad para nuestras propias cuentas, y creo que es la forma de que nuestra conversación dentro de la red social sea cada vez más sana», agregó.

Una oportunidad para el periodismo

Lejos de ver en este panorama solo amenazas, Ríos lo definió como «la oportunidad del periodismo de la desinformación». Sostuvo que el periodismo debe renovar su vínculo de confianza con la ciudadanía, pero que eso no puede hacerse de espaldas a las redes sociales: «Lo que tenemos que hacer ahora es intentar ir a buscar el periodismo. Para mí, las redes sociales están llenas de posibilidades para nuestro oficio».

Nafría coincidió y señaló que este escenario abre una oportunidad concreta para que los medios se posicionen como proveedores de información responsable, bien hecha y verificada, en contraste con el ruido de las plataformas.

Al cierre del encuentro, Ana Tronfi le pidió a Ríos unas palabras en recuerdo de Soledad Gallego-Díaz, la primera mujer en dirigir el diario El País de España, fallecida días atrás. Ríos, que reconoció tener una deuda de gratitud con ella —Gallego-Díaz integró el jurado que le concedió el Premio Ortega y Gasset de periodismo digital en 2011 por su cobertura del movimiento 15M en X—, la describió como una periodista «todoterreno, honesta sin florituras, capaz siempre de encontrar el enfoque», y afirmó que deja «una forma de entender el periodismo de la que vamos a seguir bebiendo».

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