Por Daniel Dessein

“La verdad hay que buscarla. Y vale la pena invertir en ella”. Ese fue el lema del desayuno organizado por la Asociación Colombiana de Medios de Información (AMI), que se desarrolló este jueves en el hotel Hilton de Bogotá, en el marco de la celebración de su 65º aniversario y de la 82ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), con un nutrido grupo de empresarios colombianos y representantes de empresas extranjeras con presencia en este país.

Werner Zitzmann, director ejecutivo de AMI, abrió el encuentro, que reunió a Fernando de Yarza, expresidente de WAN-IFRA y referente de un grupo empresarial español con 7.000 empleados distribuidos en 15 países; Martha Ramos, directora editorial de Organización Editorial Mexicana (OEM), el mayor grupo editorial de México, y presidenta de la Comisión de Libertad de Prensa de la SIP; Carlos Jornet, director de La Voz del Interior, de Argentina, y presidente entrante de la SIP; Gabriela Vivanco, directora de La Hora, de Ecuador, y presidenta del Comité Ejecutivo de la SIP, y Fabiana Zanni, responsable de alianzas con medios de Google en América Latina, como delegada de una de las empresas más grandes del mundo, y la que más invierte en la promoción del periodismo y los contenidos de calidad.

La conversación giró en torno a la relación entre el periodismo y la institucionalidad, así como a los desafíos que plantea el futuro de la industria, la sociedad y la economía. Pero el debate buscó trascender los intereses específicos de los medios: la calidad de la información y la fortaleza del periodismo profesional son cuestiones que deben preocupar y ocupar a la sociedad en su conjunto, particularmente a quienes necesitan entornos institucionales estables, reglas claras y previsibilidad para desarrollar sus actividades, entre ellas y muy destacadamente, las económicas y comerciales.

Zitzmann recordó que la democracia y la institucionalidad no pueden darse por descontadas. Más de la mitad de los países del mundo carecen de libertad de prensa o de instituciones plenamente democráticas. Y aquellos que todavía disfrutan de ambas enfrentan el riesgo de perderlas en un contexto de creciente erosión institucional.

El directivo de AMI aportó un dato ilustrativo: siete de cada diez colombianos se informan a través de las redes sociales. La proliferación de contenidos no garantiza, sin embargo, una ciudadanía mejor informada. Por el contrario, la baja calidad de muchas fuentes contribuye a lo que Carlos Jornet definió como una sociedad “sobreanoticiada, pero subinformada”.

Martha Ramos evocó los tiempos de la pandemia para recordar que, en momentos de desconcierto e incertidumbre, el periodismo profesional puede convertirse en una brújula orientadora. Su función no consiste solamente en transmitir acontecimientos, sino también en ofrecer herramientas para comprenderlos y tomar decisiones.

Jornet, por su parte, repasó la correspondencia entre los indicadores de libertad de prensa —como el Índice de Chapultepec— y los de transparencia, competitividad y crecimiento económico. Reconoció que existen excepciones, como China o, posiblemente de manera transitoria, El Salvador. Sin embargo, sostuvo que los países en los que se avasallan las libertades suelen experimentar, tarde o temprano, un aumento de la corrupción, una mayor concentración económica y un deterioro de sus perspectivas de desarrollo.

Fernando de Yarza aportó una dimensión personal al debate. Recordó a su bisabuelo, asesinado a las puertas de su periódico, para ilustrar los riesgos que históricamente ha enfrentado el ejercicio del periodismo. Y recuperó una de las lecciones de Martin Baron, el exdirector de The Washington Post: la necesidad de que los medios construyan alianzas con la sociedad civil frente a los populismos, tanto de izquierda como de derecha, que procuran eliminar la intermediación.

De Yarza también subrayó una paradoja. En las grandes crisis —una pandemia, un terremoto o las disrupciones que puede provocar la tecnología—, las audiencias vuelven a buscar información en los medios profesionales. Es entonces cuando se vuelve más evidente el valor de contar con organizaciones periodísticas sólidas y confiables. La diversidad y la fortaleza de los medios, sostuvo, suelen acompañar a las sociedades que disfrutan de mayores niveles de libertad y prosperidad.

Ramos retomó esa idea desde otra perspectiva: el periodismo permite identificar errores, denunciar abusos y corregir progresivamente el funcionamiento de nuestras sociedades. Sin él, avanzan la oscuridad, la indefensión de los ciudadanos, las dificultades para reclamar ante la Justicia y la inseguridad.

Fabiana Zanni explicó que el compromiso y el interés de Google en el buen periodismo y los contenidos de calidad coinciden con la motivación y propósito de los medios reconocidos: la confianza de las audiencias. En el ecosistema de productos y servicios de esta compañía, lo más importante también es que sus audiencias, como las de los medios y periodistas, puedan creer y confiar en la veracidad y utilidad de lo que consumen.

Gabriela Vivanco anotó que los medios son aliados naturales de un sano sistema económico porque persiguen el mismo objetivo, “construir sociedades prósperas y que tomen buenas decisiones en libertad”, y enfrentan al mismo enemigo, “el desgaste de instituciones sobre las cuales se construyen empresas, familias, sociedad, justicia, verdad”. Y agregó que, por tanto, el apoyo a los medios independientes es una necesidad, porque si no proviene de empresarios legítimos, los escenarios serán bien desalentadores: o desaparecen los medios o alguien más pagará por defender otros intereses.

“Queremos instalar esta conversación dentro de sus conversaciones”, planteó Zitzmann. La frase resumía uno de los propósitos centrales del encuentro: sacar la discusión sobre el futuro del periodismo del ámbito de los propios periodistas. En un contexto en el que se ha extendido la idea de que los periódicos son dinosaurios y de que los periodistas responden a intereses inconfesables —percepciones alentadas muchas veces por actores interesados en desacreditarlos—, resulta necesario recuperar la conciencia pública sobre el valor de la información profesional.

Sobre el cierre del encuentro, Carlos Jornet dejó sobre la mesa una apelación que conectó la libertad de prensa con las condiciones necesarias para el desarrollo económico: “Si quieren un entorno en el que se pueda competir, deben apostar al periodismo”.

Fuente: AMI