La inteligencia artificial dejó de ser un experimento para convertirse en una pieza clave de la producción periodística. En una capacitación de ADEPA, referentes de La Nación, la Agencia Efe y La Gaceta de Tucumán contaron qué están haciendo actualmente con esta tecnología.
Por Lucía Fortín
“Del miedo al copiloto” es la frase que define cómo se comportaban los medios de comunicación argentinos frente a la inteligencia artificial a principios de 2025 y cómo lo hacen en la actualidad. Así lo expusieron los resultados del informe de ADEPA sobre el tema, para el cual se entrevistó a 20 referentes de la industria acerca de su vínculo con los modelos de IA.
En la capacitación IA en medios: una guía para pasar de la experimentación a la estrategia que ADEPA ofreció el jueves 1 de octubre, se debatió sobre el rol de esta tecnología en el trabajo periodístico diario. Allí, expusieron Agustina Ordóñez, una de las autoras del informe de la entidad, Gastón Roitberg, de La Nación, Raquel Godós, de la Agencia EFE, y Juan Pablo Hamada, de la Gaceta de Tucumán.
Los medios ante la IA: del miedo al copiloto
Agustina Ordóñez, redactora del informe Inteligencia artificial y medios argentinos 2026: adopción, gobernanza y sostenibilidad, presentó los resultados de las entrevistas con medios del país, que fueron organizadas en cuatro dimensiones: organización y gobernanza, herramientas de trabajo, distribución y visibilidad, y valor periodístico.
De ese análisis surgieron cinco ideas clave. La primera es el paso «del miedo al copiloto»: las redacciones pasaron de resistirse a usar la IA -sobre todo por temor a atentar contra el trabajo periodístico o a que la tecnología reemplace a los profesionales- a emplearla como asistente.
Además, la investigación demostró que la capacitación sobre las herramientas impulsa su adopción, aunque la gobernanza sigue siendo desigual. La IA es, asimismo, una tecnología transversal a todas las áreas de la redacción, y ya no hay dudas de que el human in the loop se consolidó como principio. La quinta idea tiene que ver con el desafío de la sostenibilidad.
Según el informe, hay cuatro frentes pendientes: desarrollar protocolos de gobernanza, formar equipos, preservar el alcance y la viabilidad económica de los medios, y reconocer, proteger y remunerar el trabajo periodístico. En paralelo, crece la preocupación por la atribución de contenidos y por el uso que se hace de la información.
LA NACIÓN: laboratorio, herramientas propias y una guía de uso
Gastón Roitberg, secretario de Redacción de LA NACIÓN, planteó que el problema de fondo no es solo económico, sino de vínculo con las audiencias, por la creciente desconfianza, la evasión de noticias y la necesidad de una propuesta de valor que justifique pagar una suscripción. Resaltó que la confianza no se automatiza y que la habilidad clave no es usar la IA, sino vigilarla.
Frente a una «nueva ola» que le recuerda a la transformación digital, sostuvo que hay que evitar la tecnofascinación, poner a la audiencia en el centro y entender que el cambio pasa por las personas.
Para él, eso implica “dejar de publicar por inercia, de producir notas sin diferenciación y de creer que el volumen va a salvar a los medios”. En cambio, hay que proteger el trabajo de campo y los proyectos basados en el archivo propio. Tomó como ejemplo al grupo noruego Schibsted y resumió su trabajo en cuatro claves: método, transparencia, alianzas y laboratorio.

En LA NACIÓN trabajan con dos unidades. IA Core piensa aplicaciones y soluciones, e IA Labs experimenta con formatos y usa las herramientas que desarrolla la primera. Entre ellas, se distinguen:
- Tag Master, que ordena y clasifica repositorios de contenido.
- Monitoreo de medios, para análisis rápidos de la competencia.
- Un corrector en el CMS, basado en el manual de estilo.
- Chatbots y desgrabadores, además de producciones de audio y video con IA.
Roitberg comentó que cuentan con una guía de uso de lA, donde se establecen algunas pautas, entre ellas, que su uso debe estar centrado en potenciar el periodismo. Asimismo, se insiste en que siempre tenga la supervisión de un humano, que cuente con contexto y que haya transparencia con el usuario cuando se utiliza.
En cuanto a los usos presentes y futuros que se le puede dar a esta tecnología, el secretario de Redacción de LA NACIÓN mencionó la verificación, la investigación profunda, el relevamiento y procesamiento de datos, el monitoreo de la competencia y que funcione como agente para facilitar tareas repetitivas.
EFE: una guía editorial y «líneas rojas»
Raquel Godós, editora de EFE Verifica, explicó que la agencia creó una guía editorial porque la adopción de estas herramientas debe subordinarse a su principio innegociable: la verdad y el servicio público. Sus pautas son la supervisión humana, la transparencia con el suscriptor y la precisión por encima de la velocidad.
La guía también fija límites. EFE no delegaría en la IA la generación de noticias sin verificar, la suplantación de fuentes ni la creación de material sintético engañoso, y tampoco la publicación automatizada sin filtro humano.
Para usar la tecnología con garantías propias, la agencia española desarrolló EFE Plus, un entorno cerrado, aislado de modelos públicos y configurado según su libro de estilo, donde el material de la agencia no alimenta algoritmos externos. Como la tecnología cambia a diario, la guía es dinámica y la actualiza un comité editorial de IA, que evalúa nuevos casos de uso y resuelve dilemas éticos.
Godós relató un caso puntual en que un periodista había propuesto armar un video en base a fotos de un mundial de fútbol cercano a 1950. Sin embargo, decidieron no avanzar con tal proyecto, porque la IA tenía que inventar entornos, gestos de los protagonistas y demás detalles para lograr una pieza audiovisual.
El chatbot informativo de La Gaceta
En su turno, Pablo Hamada, prosecretario de Redacción de La Gaceta de Tucumán, presentó «La Gaceta está con vos», un proyecto que están lanzando en el medio. Se trata de un chatbot de búsqueda avanzada exclusiva para suscriptores que responde consultas en tiempo real.
Es una forma de combinar la interacción con la confianza, para generar un diálogo con los lectores. Se desarrolló internamente, con programadores tucumanos y el apoyo de Google.

«No es un ChatGPT», aclaró Hamada, ya que no inventa y solo responde con periodismo publicado por la redacción, con criterio temporal y jerarquía editorial, y ofrece links para ampliar los datos consultados por la audiencia.
Funciona las 24 horas y las consultas de los lectores dejan datos sobre qué quieren saber. Es un producto escalable que, según Hamada, apunta a revalorizar la información local y a que el periodismo de calidad sea sustentable.
Donde la IA puede fallar
Pero no todo es éxito con la IA. Los panelistas también compartieron los casos en que la tecnología no respondió como esperaban.
En el caso de LA NACIÓN, Roitberg habló de un experimento para generar imágenes en video para un documental. Dijo que “el resultado no fue bueno, porque se veía muy artificial”, por lo que descartaron continuar con tal proyecto.
En el caso de EFE, identifican que la IA todavía no puede desarrollar infografías con la precisión que necesitan.
La Gaceta, por su parte, hizo alusión a una herramienta de Schibsted para hacer videonotas. Lo interesante en este caso no es que descartaron su uso, sino que lo “humanizaron”, es decir, sumaron edición humana a los videos, y comprobaron que, de esa manera, lograban mejor performance en redes sociales.



