Con el acompañamiento de ADEPA y el apoyo de Google News Initiative, tres medios argentinos —La Capital, de Rosario; Los Andes, de Mendoza; y El Eco, de Tandil— emprendieron proyectos para digitalizar y poner en valor sus archivos históricos. La iniciativa permite recuperar décadas de patrimonio periodístico, pero también abre nuevas posibilidades para acceder, preservar, explorar y monetizar contenidos que durante años permanecieron en papel o en formatos de difícil consulta.

Por Lucía Fortín

Más que un proceso de conservación, la digitalización de estos archivos plantea una oportunidad estratégica: transformar la historia acumulada por los medios en un activo digital capaz de generar nuevo valor editorial, comercial y cultural.

Si bien los tres medios se encuentran en diferentes etapas de implementación de sus proyectos, ADEPA conversó con sus referentes para conocer cómo evolucionaron las iniciativas y qué resultados obtuvieron hasta el momento.

Por su parte, nMedia.ar, que acompañó a cada uno de los equipos en el desarrollo de estas iniciativas, compartió cuáles fueron los principales desafíos, qué perfiles profesionales participaron y qué aprendizajes dejó hasta ahora la experiencia.

La Capital de Rosario: despertar al “gigante dormido”

La Capital es hoy el diario más antiguo en circulación de la Argentina. Ricardo Terán, gerente de Relaciones Institucionales, y Silvia Greco, responsable del Archivo, dimensionaron el patrimonio que conserva el medio: 158 años de historia, 56.402 ejemplares, 2.600 libros encuadernados y un archivo microfilmado de 120 años, distribuido en 50 cajas con 22 rollos cada una.

El buen estado del microfilm permitió avanzar junto al CONICET en una prueba piloto para digitalizar los rollos, mientras el área de Sistemas desarrolla una plataforma propia de búsqueda. El proyecto pone el foco inicialmente en el material de 1998, año en que el diario incorporó el color, y en las páginas digitalizadas desde 2005.

Por todo esto, en La Capital definen su archivo como “un gigante dormido”: cuentan con la materia prima y buena parte de ella se encuentra en muy buen estado, pero necesitan “el puente tecnológico para transformarlo en una herramienta viva de consulta”.

Además, plantean que el archivo debe dejar de ser un costo de mantenimiento para convertirse en una fuente de ingresos, a través de un futuro sistema de suscripción dirigido a investigadores, universidades y público general.

Los Andes: recuperar 142 años de historia

En Mendoza, Los Andes montó un operativo de restauración con especialistas del Consejo Institucional de Ciencia y Tecnología (CICYT), bajo la orientación de la historiadora Beatriz Bragoni, y con la participación de pasantes de la Universidad Nacional de Cuyo. Leonardo Rearte, secretario de Redacción, contó a ADEPA que trabajan con químicos especializados para recuperar alrededor de 50.000 ediciones en papel, que datan de 1883.

El trabajo tomó forma en la marca Los Andes Siempre, que, además de convertirse en una nueva sección editorial del sitio web, cuenta con perfiles propios en redes sociales.

Según Rearte, el impacto del proyecto en la audiencia es “impresionante”. Por ejemplo, el material sobre la muerte del Indio Solari generó uno de los videos más vistos del año. A su vez, el archivo permitió encontrar materiales inéditos, como una editorial desconocida del fundador del diario y entrevistas a Borges en Mendoza que nunca habían sido publicadas.

“Lo que no está en internet no existe, y ahora va a existir, va a estar disponible para todo el mundo”, manifestó Rearte.

Para sostener el proyecto, el medio prevé ofrecer acceso completo al archivo a quienes cuenten con la membresía “Los Andes Pass”, que, de acuerdo con el secretario de Redacción, tiene un costo “muy bajo”.

El Eco de Tandil: revivir historias del siglo XIX

En el caso de El Eco, el medio compró cámaras y luces, armó un set propio y comenzó con una primera tanda de digitalización de 15 años de ediciones, aportada por el Museo del Fuerte local.

Gonzalo Rotonda, responsable de Medios en Grupo Rotonda, relató que el apoyo de Google y el acompañamiento de nMedia.ar, a través de capacitaciones, fue determinante. El diario trabaja en una plataforma con tecnología OCR y avanzó también en una etapa de experimentación con inteligencia artificial.

La digitalización fue recibida “más que bien” en la redacción, según contó Rotonda, especialmente porque el diario sostiene una sección de archivo, llamada “Parece que fue ayer”, que hasta ahora exigía buscar físicamente cada material.

“Lo que vamos viendo es descubrir algunas perlitas de cómo se publicaba o qué se comentaba en 1800. Nos vamos encontrando con perlitas que decís: ‘no puede ser’”, expresó.

A futuro, El Eco proyecta integrar el archivo a Ama, su chatbot propio, para que los lectores puedan consultar qué se publicó sobre un determinado tema en distintas épocas.

nMedia.ar: acompañar sin imponer una fórmula única

Mariano Blejman, director de nMedia.ar, explicó que la empresa colaboró con un acompañamiento metodológico, tecnológico y organizacional, con el objetivo de que la digitalización no quedara reducida a un proyecto puntual, sino que pudiera convertirse en un programa sustentable dentro de cada medio.

“El principal reto fue que cada medio partía de realidades muy distintas: La Capital de Rosario tenía un archivo histórico en microfilms; Los Andes de Mendoza necesitaba recuperar material que ya estaba digitalizado, pero disperso; y El Eco de Tandil empezaba de cero, buscando alianzas estratégicas. Además, el tiempo necesario para procesar físicamente el material sigue siendo el cuello de botella más grande del proceso”, comentó.

En cuanto a los aprendizajes que dejó hasta ahora el proyecto, Blejman destacó que el principal fue que “no existe una única forma de resolver la digitalización”.

“El objetivo no es sólo preservar papel, sino poner la historia a disposición con una propuesta clara de valor, buena experiencia de usuario y perspectiva de monetización”, amplió.

Añadió, asimismo, que los medios aprendieron que “hoy el desarrollo de software es rápido, por lo que el mayor esfuerzo no es el tecnológico, sino el de empujar a la organización para que la ejecución ocurra”.

Por último, comentó que los tres medios lograron desarrollar sus propias herramientas, adaptadas a sus necesidades, y ya tienen funcionando sus Productos Mínimos Viables (MVP), lo que les permite avanzar activamente en la digitalización de sus archivos.

Pasado y futuro

La experiencia de estos tres medios muestra que no existe un único camino para recuperar y digitalizar un archivo histórico. Los puntos de partida, las tecnologías disponibles y las estrategias son diferentes, pero todos comparten un mismo desafío: convertir un patrimonio acumulado durante décadas en un recurso accesible, útil y sostenible.

Digitalizar, en este sentido, es apenas el primer paso. El verdadero potencial aparece cuando esos contenidos pueden volver a ser encontrados, generar nuevas historias, enriquecer la cobertura periodística, atraer audiencias y abrir oportunidades de negocio. Así, lo que durante años permaneció guardado en cajas, estantes o microfilms puede transformarse en un activo estratégico para el futuro de los medios.