Una investigación de Press Forward Chicago y el Local News Accelerator de Northwestern University, basada en 6.116 consumidores de información local, muestra que la confianza, la utilidad cívica y la conexión comunitaria influyen en la disposición de los lectores a pagar por medios de proximidad. El estudio también deja una advertencia para las redacciones: los datos de audiencia ayudan a tomar mejores decisiones, pero no bastan si solo reflejan a los públicos que ya están más cerca del medio.

Una investigación realizada por Press Forward Chicago y el Local News Accelerator de Northwestern University muestra que los medios locales pueden reforzar su sostenibilidad cuando conocen mejor a sus audiencias, detectan qué comunidades no están alcanzando y vinculan su cobertura a necesidades cívicas concretas. El estudio, basado en 6.116 respuestas válidas recogidas por 38 organizaciones informativas, no plantea una lectura limitada a una ciudad concreta, sino una serie de aprendizajes aplicables a redacciones locales que buscan mejorar su relación con los lectores, aumentar la confianza y revisar sus estrategias de distribución, cobertura e ingresos.

El dato más relevante para los medios locales es la relación entre confianza, utilidad cívica y disposición a pagar. El 69% de los encuestados afirmó que ya estaba suscrito o donaba dinero a un periódico local, una empresa de medios o una organización informativa sin ánimo de lucro, una proporción muy superior al 15% registrado en otra encuesta de Medill entre residentes del área metropolitana de Chicago. El informe precisa que quienes confían en que las noticias locales cubran acontecimientos relevantes y expliquen con claridad la actuación de los cargos públicos son más propensos a apoyar económicamente a una organización informativa.

La investigación también señala que el consumo de información local está estrechamente relacionado con la participación comunitaria. El 88% de los encuestados dijo que utiliza las noticias locales para estar mejor informado como ciudadano, el 82% para sentirse conectado con su comunidad y el 71% para encontrar lugares a los que ir o actividades que realizar. Además, el 64% afirmó haber votado a favor o en contra de un candidato tras consumir información local, el 63% acudió a un evento cultural, el 62% mantuvo una conversación presencial sobre una noticia y otro 62% fue a un restaurante como consecuencia de lo visto o leído en medios locales.

La principal enseñanza para las redacciones es que la audiencia que más valora el periodismo local no lo percibe solo como una fuente de noticias, sino como una herramienta para orientarse, participar y entender mejor su entorno inmediato. Esa percepción puede tener consecuencias directas en la sostenibilidad, porque el apoyo económico parece más probable cuando el medio demuestra una utilidad clara en la vida comunitaria y en la vigilancia de las instituciones locales.

El estudio también advierte de un riesgo relevante: conocer bien a la audiencia actual no equivale a conocer bien a toda la comunidad. Los autores señalan que las personas que respondieron a la encuesta eran mayoritariamente blancas, de mayor edad, mujeres y con estudios universitarios o de posgrado, por lo que la muestra no refleja necesariamente la composición social del área analizada. Para los medios locales, esta limitación es una conclusión en sí misma: las newsletters, las webs y las redes sociales permiten escuchar a una parte de la audiencia, pero pueden dejar fuera a grupos menos conectados con esos canales o menos habituados a responder encuestas digitales.

El informe apunta que las redacciones que quieran ampliar su alcance deberán experimentar con tácticas más allá de la distribución digital. La experiencia de algunos medios participantes mostró la utilidad de los eventos presenciales y de las versiones en varios idiomas para llegar a públicos que no siempre aparecen en las métricas habituales. El proyecto ofreció la encuesta en inglés, español, mandarín y polaco, lo que refuerza la idea de que la investigación de audiencia debe adaptarse a la composición real de cada comunidad y no limitarse a los canales más cómodos para la redacción.

Los resultados también aportan pistas sobre la agenda editorial. Entre los temas que más preocupaban a los encuestados aparecieron la vivienda asequible (63%), la desigualdad de ingresos (55%), las infraestructuras (50%), los problemas ambientales (48%), la corrupción o ineficacia gubernamental (48%), el acceso a servicios de salud y salud mental (45%) y la criminalidad, la violencia armada y la justicia penal (45%). El informe detectó, además, que los recursos sobre vivienda y alquiler resultaban más útiles que interesantes para los grupos de 25 a 34 años y de 35 a 44 años, un matiz relevante para redacciones que quieren atraer a públicos más jóvenes mediante contenidos de servicio.

La investigación muestra asimismo que los medios locales no deberían depender de un único canal de distribución. El smartphone fue el dispositivo más utilizado para seguir la actualidad local (80%), seguido del correo electrónico y las newsletters (67%) y del ordenador de sobremesa o portátil (63%). En redes sociales, Facebook fue la opción más citada para consumir noticias locales (47%), por delante de Instagram (39%) y YouTube (29%), aunque ninguna plataforma superó el 50%. El dato sugiere que la distribución local exige una combinación de canales y que cada soporte cumple una función distinta en la relación con la audiencia.

El valor estratégico de este tipo de investigación no está solo en acumular datos demográficos, sino en convertirlos en decisiones editoriales y de negocio. Las encuestas propias pueden ayudar a confirmar qué coberturas generan confianza, qué asuntos tienen una utilidad práctica para los lectores, qué grupos no están siendo alcanzados y qué argumentos pueden utilizarse ante financiadores, anunciantes o socios comunitarios. Para los medios locales, la conclusión más operativa es que escuchar a la audiencia no debe ser una acción puntual, sino una herramienta regular para ajustar cobertura, producto, distribución y sostenibilidad.

Fuente: Laboratorio de Periodismo