Además: cómo los usuarios de TikTok evalúan la credibilidad de la información y señales alentadoras sobre la viabilidad de modelos periodísticos menos dependientes del mercado.
Por Mark Coddington y Tamar Wilner
Como hemos señalado anteriormente, el periodismo generado con inteligencia artificial suele despertar desconfianza entre los lectores, que continúan valorando la intervención humana en la producción de noticias. Aunque esto puede parecer evidente, detrás de esa afirmación hay varias preguntas importantes.
Por un lado, existen múltiples formas de utilizar IA en las redacciones. Entonces, ¿qué significa exactamente que un contenido sea “generado por IA” y cómo reaccionan las audiencias ante distintos niveles y tipos de uso de esta tecnología? Por otro lado, si los lectores reclaman transparencia sobre el empleo de IA —como muestran investigaciones previas—, pero al mismo tiempo saber que se utilizó IA reduce la confianza y la percepción de precisión de una noticia, ¿cómo deberían actuar los medios?
Dos estudios recientes publicados en la revista Digital Journalism intentan responder estos interrogantes.
La supervisión humana, el factor más valorado
El primero de ellos, The effects of generative AI in news on media credibility and selectivity: Evidence from a conjoint experiment in Chile, adoptó un enfoque experimental.
Los participantes debían comparar políticas de uso de IA de distintos medios de comunicación, evaluándolas de a pares. Estas políticas variaban en siete dimensiones relacionadas con la utilización y divulgación del uso de inteligencia artificial. Luego, los participantes indicaban cuál consideraban más creíble y de qué medio elegirían informarse.
Los investigadores Sebastián Valenzuela, Ingrid Bachmann, Porismita Borah y Natalia Solís Valdés encontraron que la supervisión humana fue, por amplio margen, el aspecto más influyente.
Los medios que exigen una revisión humana de todo el contenido generado con IA fueron percibidos como más creíbles y fueron elegidos con mayor frecuencia como fuente de noticias que aquellos que no contemplan ese control.
Además, los participantes consideraron importante que los medios informen cuándo utilizan IA generativa. La transparencia respecto de estas prácticas tuvo un impacto positivo tanto en la percepción de credibilidad como en la disposición a consumir contenidos del medio.
En cambio, los encuestados mostraron una menor predisposición a confiar o utilizar medios que automatizan mediante IA la producción de noticias objetivas o de contenidos que requieren matices e interpretación, en comparación con aquellos que prohíben completamente la redacción automatizada.
Sin embargo, no manifestaron preferencias respecto del uso de IA para tareas rutinarias o administrativas dentro de las redacciones. Este tipo de aplicaciones, aparentemente, no afecta la percepción de credibilidad. Tampoco mostraron reparos sobre el uso de IA para personalizar formatos de noticias o generar contenido visual.
Qué esperan los lectores de las etiquetas sobre IA
El segundo estudio, Beyond the byline: Audience expectations for AI disclosure in news media, de Jessica Zier y Nicholas Diakopoulos, abordó específicamente el desafío de cómo informar al público sobre el uso de IA mediante entrevistas en profundidad.
Los participantes mencionaron varias razones por las que consideran importante etiquetar o informar el uso de inteligencia artificial: mantener la rendición de cuentas de los periodistas, prevenir posibles engaños, aumentar la confianza y advertir a los lectores cuándo podría ser conveniente verificar la información.
Las entrevistas revelaron una diferencia clave para las audiencias: no es lo mismo un artículo escrito íntegramente por IA que uno elaborado con asistencia de IA.
Según los participantes, expresiones como “generado por IA” o “creado por IA” suelen interpretarse como una producción completamente automatizada. En cambio, términos como “asistido por IA” o “realizado con apoyo de IA” transmiten la idea de que hubo participación humana durante el proceso.
Las preocupaciones más frecuentes estuvieron vinculadas a la posibilidad de errores, sesgos o “alucinaciones” de la inteligencia artificial. Por eso, los entrevistados consideraron indispensable la revisión humana y esperaban que las etiquetas reflejaran claramente esa supervisión.
A diferencia del estudio anterior, en este caso los participantes manifestaron una preocupación especial por el contenido visual. Consideraron que las imágenes generadas o modificadas mediante IA requieren una identificación particularmente clara.
Cuando la transparencia puede jugar en contra
Los entrevistados también señalaron que las etiquetas pueden producir efectos no deseados.
Uno de ellos explicó que, al encontrarse con una advertencia sobre IA, su reacción inmediata sería pensar: “Probablemente tenga que verificar esta información y buscar otra nota sobre el mismo tema”.
Además, muchos participantes consideran que el periodismo es una profesión que requiere formación especializada, criterio editorial y responsabilidad ética. En ese contexto, algunos perciben el uso excesivo de IA como una forma de eludir esas responsabilidades.
Uno de los entrevistados afirmó:
“Eso lo puede hacer un chico de 11 años. No hace falta capacitación profesional si vas a usar IA para generar todo el artículo”.
Recomendaciones para los medios
Los autores sintetizan una serie de recomendaciones prácticas para las organizaciones periodísticas:
- Las etiquetas no deben ser excesivamente técnicas, pero sí precisas.
- Los íconos interactivos que permitan desplegar información adicional pueden ayudar a informar sin sobrecargar al lector.
- La información sobre el uso de IA debería aparecer al comienzo del artículo y no al final, para evitar percepciones de falta de transparencia.
- La industria debería avanzar hacia criterios estandarizados de etiquetado para evitar confusiones entre las audiencias.
El valor irremplazable de la intervención humana
En conjunto, ambos estudios ayudan a comprender mejor cuándo y cómo los medios deben preservar el llamado “toque humano” en sus procesos de producción informativa y de qué manera comunicar el uso de inteligencia artificial.
La evidencia sugiere que la participación humana sigue siendo percibida como una señal de responsabilidad profesional y rendición de cuentas, dos atributos especialmente valiosos en un contexto de creciente desconfianza hacia los medios.
También parece claro que las organizaciones periodísticas deberían actuar con cautela al aplicar IA en contenidos que implican interpretación, valoración o juicios subjetivos.
Y, sobre todo, deberían prestar especial atención a la forma en que presentan las etiquetas y explicaciones sobre IA, destacando la supervisión humana que las audiencias consideran esencial.



