En un contexto atravesado por la aceleración tecnológica, la circulación instantánea de información y la irrupción de la inteligencia artificial en el ecosistema informativo, jueces, fiscales, abogados y periodistas participaron este miércoles 24 de junio del seminario “Libertad de expresión y responsabilidad editorial en la era de la inteligencia artificial”, organizado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional (AMFJN).
La jornada propuso un diálogo sobre algunos de los debates más relevantes de esta etapa: cómo se adaptan los estándares clásicos de libertad de expresión al entorno digital, cuáles son los límites del secreto profesional en contextos de judicialización y qué desafíos jurídicos, económicos y regulatorios plantea la irrupción de las plataformas y la IA en la producción, circulación y reutilización de contenidos.
El seminario se organizó en tres paneles:
- Libertad de expresión e injurias: estándares jurídicos y evolución jurisprudencial
- Secreto profesional y periodismo en contextos de judicialización
- La nueva disputa por el contenido: libertad de expresión, moderación y derechos de autor
En la apertura, Andrés Basso, presidente de la AMFJN, habló de una “necesidad imperiosa” de llevar a cabo una actividad de estas características en el actual contexto regional y global. Destacó que es crucial defender instituciones como los poderes judiciales y los medios de comunicación, ya que ambos tienen como condición esencial el respeto por la independencia judicial y la libertad de prensa.

Martín Etchevers, presidente de ADEPA, también durante la apertura, señaló que justicia y prensa “son parte de un mismo engranaje institucional y democrático”. Tras recordar al Dr. Gregorio Badeni como una “brújula doctrinaria”, advirtió sobre el peligro de utilizar al sistema judicial como mecanismo de represalia o presión indirecta sobre el periodismo, ya que “no solo se afecta a periodistas o a medios, sino que se resiente el derecho de la sociedad a estar informada”.
“La defensa de la libertad de expresión exige una mirada moderna, firme y atenta a los viejos y nuevos desafíos”, planteó Etchevers, y puso el foco en el debate sobre la propiedad intelectual y el uso de contenidos periodísticos en la era de la IA.
En ese sentido, sostuvo que estamos “ante una discusión global sobre derechos, atribución, compensación y límites”, un debate que —señaló— fue muy bien reflejado por el director y publisher de The New York Times, A.G. Sulzberger, en el Congreso Mundial de WAN-IFRA. Su presentación, remarcó el presidente de ADEPA, representa hoy “la hoja de ruta de toda la industria a nivel global”.
Libertad de expresión e injurias: estándares jurídicos y evolución jurisprudencial
El primer bloque puso el foco en una pregunta central: si los estándares jurídicos construidos durante décadas en materia de libertad de expresión, honor y responsabilidad informativa siguen siendo suficientes frente a un ecosistema atravesado por la viralización, la desinformación y la inteligencia artificial generativa.
Moderado por la periodista de La Nación Paz Rodríguez Niell, expusieron la Dra. María Marta Cáceres de Bollati, integrante del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba; el Dr. Ignacio Rebaudi Basavilbaso, director de la Escuela de Capacitación Judicial de la AMFJN; y el Dr. Alberto Dalla Vía, presidente de la Cámara Nacional Electoral.
Cáceres de Bollati citó la encíclica Magnífica Humanitas, donde el Papa León XIV aborda los efectos de la inteligencia artificial en relación con la dignidad humana. En ese marco, planteó que, en lugar de permitir que “reine una tiranía de lo digital”, existe la necesidad de repensar cómo ensamblar esta nueva realidad con instituciones, principios, valores y derechos.

En esa línea, sostuvo que será necesario volver a estudiar los estándares vigentes con una mirada puesta en el mundo digital y ser “sumamente creativos” para encontrar modos de preservar los principios fundamentales en este nuevo entorno.
“Vivimos una época en la que las viejas certezas están todas estremecidas, pero creo que lo que no podemos dejar es seguir comprometidos con el valor republicano de la precisión informativa, del debate serio y pleno de ideas y de la responsabilidad que ha caracterizado la libertad de expresión, sea cual fuere el canal en que esta se desarrolla”, concluyó.
Por su parte, Rebaudi Basavilbaso habló de la “mucha incertidumbre” que genera la IA, una tecnología transversal que “se metió en toda la sociedad”: en la educación, el Poder Judicial, el periodismo y múltiples ámbitos más.
Si bien reconoció que es difícil “buscar lo más justo” cuando faltan herramientas o cuando las existentes deben aplicarse a contextos completamente nuevos, recordó que los jueces están “obligados” a resolver. Por eso, recomendó “salir del despacho, conocer la realidad y capacitarse”.

“La IA tiene que estar regulada por el derecho, por el derecho vigente o mediante las modificaciones necesarias”, planteó, citando además jurisprudencia internacional.
También vislumbró una oportunidad para el periodismo: que los periodistas logren posicionarse como actores confiables y expertos en un escenario marcado por la sobreabundancia de información y la proliferación de contenidos falsos.
Finalmente, Dalla Vía comenzó con un recuerdo del Dr. Badeni y subrayó la importancia de reflexionar en conjunto sobre inteligencia artificial y libertad de expresión.
El presidente de la Cámara Nacional Electoral analizó el carácter “sobreprotegido” del derecho a la libertad de expresión en la Argentina, aunque advirtió que no existe uniformidad en materia de fuentes del derecho.
“Los desafíos que tenemos son enormes”, sostuvo al referirse al impacto de internet y la IA en el debate público. Señaló además que en la Argentina aún no existe legislación específica sobre estos temas.

Desde su rol en la CNE, remarcó la necesidad de “defender el debate público, que sea honesto y ordenado”, especialmente en un contexto en el que se multiplican los ataques en redes, la desinformación y fenómenos como las deepfakes.
Por último, destacó el compromiso ético digital acordado desde 2019 en años electorales, una herramienta de valor moral que permitió reducir la circulación de contenidos irregulares en redes.
Secreto profesional y periodismo en contextos de judicialización
El segundo bloque abordó una de las tensiones históricas entre prensa y Justicia: cómo compatibilizar la protección constitucional de las fuentes periodísticas con las necesidades de investigaciones judiciales cada vez más complejas, en un contexto además marcado por la digitalización de las comunicaciones.
Moderado por Gabriel Morini, director periodístico de Ámbito Financiero, participaron el Dr. Carlos Laplacette, asesor legal de ADEPA; el Dr. Mario Villar, Fiscal de Casación; y el Dr. Ricardo Sáenz, Fiscal General ante la Cámara Criminal y Correccional.
El primero de los oradores, Laplacette, se centró en el secreto profesional y en una pregunta recurrente: ¿qué pesa más, la impunidad del delito o el secreto de la fuente periodística? Según sostuvo, el problema comienza precisamente en esa formulación.
Definió al secreto profesional como una inmunidad jurídica que protege a ciertas personas de ser obligadas a declarar. Pero aclaró que no se trata de una garantía del periodista, sino de una protección al informante y al vínculo de confianza entre ambas partes.

“Funciona como una herramienta jurídica que tiende a asegurar una mayor cantidad de información en el ámbito del debate público”, sostuvo.
A su turno, Villar analizó el propio título del panel, que presupone un contexto de creciente judicialización: conflictos sociales que cada vez con mayor frecuencia terminan siendo resueltos en sede judicial. “El periodismo no es una institución formal del Estado, pero sí una institución central dentro del sistema de expresión”, afirmó.
En relación con el secreto profesional, advirtió que el uso de herramientas de IA no garantiza confidencialidad. Por el contrario, señaló que podría convertirse en un mecanismo involuntario de revelación del propio secreto.
También analizó las circunstancias excepcionales en las que un juez podría relevar del secreto, siempre luego de haber agotado todas las demás vías razonables de obtención de información.

Para cerrar, Sáenz planteó que la relación entre prensa y Justicia cambió profundamente en las últimas cuatro décadas.
En ese marco, recordó que la cobertura intensiva de noticias judiciales comenzó con el juicio a las juntas militares y dio lugar al surgimiento de periodistas especializados en la materia.
Luego repasó casos emblemáticos —como las muertes de Carlos Menem Jr., Alfredo Yabrán y Alberto Nisman, entre otros— para analizar el fuerte efecto multiplicador que genera la exposición mediática y, más recientemente, el impacto amplificado por redes sociales.
Esto lo llevó a una reflexión central: “la prensa es un vehículo y la prudencia debe correr por parte del operador judicial”.

La nueva disputa por el contenido: libertad de expresión, moderación y derechos de autor
El tercer y último bloque trasladó la discusión hacia uno de los temas más urgentes para la industria periodística: quién captura el valor económico de los contenidos en la era de las plataformas y la inteligencia artificial.
La discusión giró alrededor de cuestiones cada vez más relevantes para medios, reguladores y jueces: los límites de la moderación privada de contenidos, la transparencia algorítmica, el entrenamiento de modelos con obras protegidas y la necesidad de construir mecanismos de compensación más equilibrados.
Moderado por Daniel Dessein, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa de ADEPA, expusieron la Dra. Magdalena Iraizoz, directora ejecutiva de CADRA; la Dra. Virginia del Águila, socia de BRYA Abogados; el Dr. Nicolás Novoa, asesor en propiedad intelectual de ADEPA; y el Dr. Gonzalo Auguste, juez de Primera Instancia en lo Civil y Comercial.
Iraizoz expresó preocupación por el estado de la libertad de expresión y por el uso creciente de contenidos periodísticos por parte de plataformas de IA sin atribución ni compensación.
Advirtió que muchas de estas herramientas “se apropian de los contenidos y ya ni mencionan de dónde surge la información”.

También subrayó la importancia de proteger el derecho de autor y la propiedad intelectual como condiciones necesarias para incentivar la creatividad, la innovación y el desarrollo.
Seguidamente, la abogada Del Águila analizó las estrategias que están adoptando medios en Estados Unidos y Europa frente a la apropiación indebida de contenidos.
Se detuvo especialmente en el caso de The New York Times vs OpenAI, donde identificó tres ejes del reclamo: copia no autorizada, sustitución económica y riesgo reputacional derivado de alucinaciones.

En Argentina, explicó, aparecen hoy tres caminos posibles:
- litigios por copyright como sucede en varios países,
- reglas de transparencia razonables, como se establecen en Europa,
- acuerdos de licenciamiento sectorial.
En línea con lo anterior, Novoa sostuvo que el crecimiento de la IA avanza “a pasos agigantados” y obliga a encontrar soluciones regulatorias adecuadas.
Enumeró los principales debates jurídicos actuales:
- reproducción de obras protegidas para entrenamiento,
- reproducción en outputs,
- memorización de contenidos,
- y autoría humana como requisito para la protección.
Asimismo, recordó que “la raíz del derecho de autor es proteger la creatividad y alentarla”.

Para cerrar, el juez Auguste planteó que el “avance de la IA viene a pasos agigantados y los jueces no podemos mirar para otro lado”, y señaló tres grandes temas que probablemente dominarán la judicialización futura:
- la tensión entre propiedad intelectual y apropiación masiva,
- la responsabilidad civil por alucinaciones,
- y la asimetría competitiva entre medios y plataformas.
Finalmente, remarcó que no está “en contra de la innovación”, pero sí a favor de reglas claras que protejan derechos dentro del Estado de derecho.

A lo largo de la jornada quedó en evidencia que la discusión sobre libertad de expresión ya no puede separarse de los debates sobre inteligencia artificial, plataformas y sostenibilidad del periodismo profesional. El seminario dejó una conclusión compartida: los desafíos son nuevos, pero la necesidad de preservar reglas claras, instituciones sólidas y un ecosistema informativo plural y confiable sigue siendo central para la democracia.



